Efectos del Terremoto en Chile
Sábado 27 de Febrero, aproximadamente a la 1 de la mañana me dormà junto a mi hija de 16 años que estaba particularmente inquieta esa noche y me pedÃa acompañarla hasta que se durmiera. Mi otro hijo en su habitación y mi madre de 76 años en el dormitorio contiguo, en el departamento del 9º piso que habito desde 1978. Me quedé dormido acompañando a mi hija.
A las 3:34am comenzó lo que para mÃ, era la peor pesadilla imaginada. Un terremoto grado 8.3 en Santiago comenzaba a remecer absolutamente todo y de un grito hice levantarse a todos. Gracias a ello los muebles que se desplomaban sobre las camas no los aplastaron y fuera de algunas magulladuras en nosotros 4, no sufrimos mayores daños fÃsicos. Sin embargo el daño psicológico continúa aun presente en todos nosotros, y en gran parte de la población de la zona Centro-Sur de Chile, quienes vivimos lo que creÃmos serÃa nuestra muerte.
El ruido provocado por el terremoto que estábamos viviendo, el movimiento que no nos permitÃa quedarnos en pie por más de dos segundos, la caÃda de absolutamente todo, incluyendo los tabiques interiores (divisiones interiores), los ventanales reventando, todo en la más absoluta oscuridad que por momentos se veÃa interrumpida con un cielo dantescamente blanco producto de los transformadores eléctricos que reventaban en las calles, entregaban un escenario que era acompañado por un monstruoso ruido proveniente de la profundidad de la tierra y la quebrazón de vidrios, ventanales y caÃda de objetos. En mi caso en particular, una terraza de 2000 metros cuadrados a los pies del edificio cedió y aplastó 58 vehÃculos que se encontraban estacionados bajo ella, haciéndonos perder aún más bienes materiales. Una vez terminado el movimiento principal, que duró casi 3 minutos (los más largos de mi vida), mi mayor preocupación fue lograr encontrar la ropa de cada uno de nosotros y salir de inmediato de ahÃ. Tardamos 20 minutos en encontrar zapatos que estaban enterrados bajo escombros, adornos, más ropa, libros y todo lo que debÃa estar en su lugar pero que ahora construÃan una alfombra de recuerdos hechos pedazos bajo nuestros pies.
Una vez fuera, ya pudimos pensar con un poco más de calma y distribuirnos en diferentes casas gracias a la llegada oportuna de un cuñado y un sobrino, quienes acogieron a mi madre y uno de mis hijos en su casa mientras yo me quedaba junto a mi hija que ya nunca más quiso despegarse de mÃ.
4 dÃas después, ahora en mi oficina y sin poder regresar al departamento (sin agua, electricidad ni gas), recién tengo la posibilidad de conectarme y redactar esto, como respuesta a la gran cantidad de mensajes que he recibido de parte de ustedes, mensajes de apoyo, preocupación y solidaridad que agradezco profunda y honestamente.
Yo estoy bien, en Santiago en general hubo más daños estructurales que pérdidas humanas, aunque siempre las hubo y son muy lamentables. Los problemas mayores se viven más al sur, allá donde además de ser el epicentro con un grado 8.8 en la escala de Richter (el terremoto más potente del que se tenga registro en la historia de la humanidad), a los 15 minutos se inician los tsunamis que terminaron acabando con las vidas de quienes se habÃan salvado del movimiento. Allá donde las autoridades chilenas no acudieron hasta 48 horas después de la catástrofe, con cientos de muertos, sin agua, sin alimentos, sin gasolina, sin electricidad, sin servicios básicos ni lo mÃnimo para la sobrevivencia, sin comunicaciones de ningún tipo. La falta de información provocó saqueos, incendios, la gente armada en las calles intentando defender de los asaltantes que se multiplicaron por cientos, lo poco que quedó en pie.
Un camping con capacidad para 2000 personas completamente arrasado por las olas de 10 metros de altura se llevó cualquier vestigio que pudiera decirnos cuanta gente habÃa ahà en ese momento, los testimonios de lugareños sobrevivientes indican que, siendo verano, habrÃa estado repleto. Se suman cifras como esta en diferentes lugares. Localidades como Pingueral, Duao, Tomé… Pueblos completos y ciudades arrasadas por el agua después de la destrucción provocada por el sismo más intenso y largo de la historia.
Ahora, con más calma, viene el análisis posterior. Es cierto que una catástrofe natural como esta es impredecible. Es cierto también que durante los primeros minutos, o un par de horas inclusive, el desconcierto es quien gobierna. Lo que no es permisible es que 12 horas el resto de Chile no supiera que ciudades como Concepción, Talcahuano, pueblos como Tomé, Duao, Dichato y muchos otros, habÃan desparecido al menos en toda su zona costera dejando varios centenares de muertos. Menos aceptable es el hecho de que la isla Juan Fernández, distante a varias horas del continente (a velocidad de ola), no haya recibido ninguna comunicación de las autoridades advirtiendo del riesgo de Tsunami. ¡Ni siquiera se les informó que habÃa existido un terremoto en Chile!…
Gracias a este tipo de desinformación, falta de coordinación y a que nadie quiso actuar por cuenta propia, se perdieron centenares de vidas en nuestro paÃs, muchos de ellos niños más pequeños que los mÃos. Eso es imperdonable. Eso es lo que está comenzando a llenar de rabia a los sobrevivientes, el darse cuenta cómo el Gobierno, encargado de velar por la seguridad de los ciudadanos, está actuando sólo cuando se completan todos los lÃmites. Aparentemente en un afán inexplicable de estudiar primero las conveniencias polÃticas y recién después preocuparse por el caos que se apoderó de las calles, las muertes y las incalculables pérdidas que, en algunos casos, significan todo para muchos chilenos.
Hoy puedo mirar todo con mayor calma. Pero no puedo dejar de sorprenderme de la enorme ineptitud de quienes gobiernan algunos paÃses como el mÃo. Falta de un plan real y efectivo de acción ante emergencias (Chile es un paÃs sÃsmico y siempre se debe estar preparados), priorizar los aspectos polÃticos antes que el bien de quienes los eligieron… Es de esperar que nuestras futuras autoridades que asumen el poder el 11 de Marzo, tengan una visión diferente a la de los actuales, y es de esperar que en todos los paÃses los polÃticos dejen de actuar como tales y lo hagan como ciudadanos preocupados por el bienestar de sus pares (todos sus connacionales y no sólo la cúpula partidista).
Nuevamente mi agradecimiento a todos quienes se han comunicado de una u otra forma, es bueno sentir el apoyo y cariño de gente que se relaciona conmigo por Internet, y reconfortante saber que se cuenta con una Red de personas que realmente cuenta con un tremendo corazón.
Saludos,
Sebastián Cristi A.
Recuerda que siempre puedes copiar el contenido de este articulo, pero no puedes dejar de mencionar a su autor Sebastian Cristi A. y a www.ganaenlaweb.com como publicador.
Comentarios (2)









Sebastián, como te dije en Facebook, te deseo lo mejor. Me alegro mucho de saber que no te ha pasado nada ni a tus seres queridos y que pueden continuar adelante a pesar de la pérdida de tu departamento, pero no dejo de apenarme por todos los que se han llevado lo más pesado en esta tragedia increÃble que afectó a Chile dejando cientos de muertos y tanta destrucción.
Mis mejores deseos para todos ustedes, con la esperanza de una rápida recuperación,
Francisco
Gracias Francisco. Ya poco a poco el paÃs comienza a regresar a la normalidad, si se puede definir de esa forma. Acá las réplicas son constantes y abrumadoras, además de toda la ayuda en alimentos y materiales, claramente muchos chilenos van a requerir de apoyo psicológico para lograr superar el impacto que dejó este terremoto en nuestras memorias.
Saludos,
Sebastián Cristi A.