Adaptabilidad al “Fracaso” y el Plan B
“Mi plan de negocios no está funcionando”
“Este negocio no rinde como pensé que lo haría”
“No conseguimos el punto de equilibrio, no logro auto-financiarme”
“Creo que tendré que buscar otra cosa que hacer”
Estas frases se repiten más veces que las que quisiéramos escuchar o decir. Son el reflejo cierto de que algo anda mal con nuestro emprendimiento y que no estamos conformes con los resultados obtenidos… de hecho, muchas veces su pronunciación atrae directamente la idea del fracaso de una idea, de los esfuerzos que realizamos.
¿Cuántas veces nos ha sucedido que, luego de estudiar el mercado, elaboramos una estrategia, un plan de negocios, y estos no funcionan como creímos que lo harían? Indudablemente muchas más de las que quisiéramos. Este factor es parte medular del emprendimiento. El emprendedor es una persona que tiene una idea de negocio y que la percibe como una oportunidad que le ofrece el mercado y que ha tenido la motivación, el impulso y la habilidad de movilizar recursos a fin de ir al encuentro de nuevas ideas. Es capaz de iniciar un proyecto que es rechazado por la mayoría. Sabe interpretar las características reales del entorno a pesar de que no son aparentes a su competencia. Es capaz de luchar ante cualquier inconveniente que se le atraviese en su estrategia y no le teme al fracaso. Este concepto de fracaso es tomado por algunas personas como la pérdida de tiempo y recursos, y por otros, como la vía de aprendizaje necesaria para no errar en el futuro.
En el caso de los negocios Online, la facilidad para emprender es aún mayor que en el mundo físico. Y esto se debe a que en la mayoría de los casos los recursos necesarios para transformar una idea en un negocio concreto son mucho menores que si intentáramos un negocio físico. No creo necesario ahondar mucho en este concepto, basta el ejemplo de lo que nos cuesta “montar” nuestro negocio (alquiler de oficina o comercio + implementación en mobiliario contra un servicio de hosting de unos pocos dólares al mes y el diseño inicial del sitio Web) en la mayoría de los casos. Sin embargo, así como es más fácil emprender un negocio Online, también aumentan las probabilidades de que este no funcione como esperábamos, muchas veces los resultados ni se acercan a los mínimos que necesitamos para justificar su existencia. Muchas personas que han iniciado un negocio Online colocan demasiadas expectativas sobre su “idea” y algunos inclusive piensan en convertirse en millonarios en el corto plazo gracias a las creencias al respecto que se difunden ampliamente en la Red. Ante esta idea, es más fácil fracasar, ya que “fracaso” en este caso significa no cumplir con las expectativas planteadas.
Sin embargo, quienes ya llevamos un tiempo creando empresa y valor en Internet, ya pasamos por la etapa de los sueños sin límite y, como te he dicho en otros artículos, entendemos que trabajar para negocios Online es igual que cualquier otro trabajo. Requiere de esfuerzo, dedicación, inteligencia, y en muchas oportunidades, de más cantidad de horas de trabajo que si estuviéramos desempeñándonos como empleados. De nuestra dedicación dependerán los resultados. Entonces, hemos aprendido a crear expectativas realistas frente a cada uno de nuestros emprendimientos y así la posibilidad de acercarnos al fracaso va disminuyendo. ¿Qué significa esto? Que muchas veces desechamos una idea porque comprendemos que el riesgo del fracaso es demasiado grande como para invertir en ella mucho tiempo y recursos. Muchas veces es mucho mejor hacer esto e idear un nuevo proyecto, o tomar el mismo y modificarlo por completo hasta darlo vuelta y convertirlo en un plan viable económicamente aunque se aparte por completo de la línea original.
Sin embargo en algunas oportunidades el emprendedor decide asumir el riesgo y coloca todas sus energías en un proyecto que tiene altas posibilidades de no funcionar. No te lo voy a negar, yo soy uno de ellos. Muchas veces he ido “un poco más allá” y he asumido riesgos que a la vista de otros son innecesarios. Algunas veces quienes me han criticado han tenido razón, y otras les he podido demostrar que con tesón, sí se puede materializar el éxito ante una idea que pudo parecer en principio descabellada, o sin bases sólidas (incluso para mí mismo).
Lograr llevar a buen término y convertir en empresa una idea económicamente débil requiere de una capacidad de moldear el día a día que se debe cultivar. Einstein decía:
“si quieres obtener los mismos resultados, continúa haciendo las cosas tal como hasta ahora”.
Einstein es uno de los generadores de “frases célebres” más importantes para mí, y quizá esta frase es la que más recuerdo cada vez que no estoy viendo los resultados que espero.
Cuando veas que los resultados no son los esperados, cierra los ojos tantas veces como sea necesario e imagina tu negocio desde el punto de vista de un Cliente. No te ciegues con tu punto de vista, acepta que hay algo mal en tu plan de negocios y busca donde está el error. Modifica cualquier aspecto que se vea débil dentro de tu idea y busca alternativas que, a ojos del Cliente, se verían más atractivas para convencerlo de comprar tu producto o servicio. Has este ejercicio tantas veces como sea necesario hasta ir consiguiendo cambios en el comportamiento de tus visitantes, y de esta forma obtener más ventas, que es lo que realmente estás buscando ¿verdad?
Como emprendedores debemos ser capaces en su forma más amplia de modificar, replantear, reiniciar y reiniciarnos una y otra vez hasta conseguir nuestros objetivos. Otra frase de Einstein nos dice:
“El fracaso no es más que el aprendizaje de las formas que NO sirven para conseguir nuestro objetivo”
Que ciertas y relevantes resultan estas palabras. No deberíamos considerar jamás un resultado negativo como un fracaso, sino como la base de la forma con la que no debemos continuar para seguir avanzando en pos de nuestro objetivo. De esto se trata justamente la maleabilidad que debemos tener en nuestras mentes. La tozudez no es sana en la mentalidad del emprendedor ni de ningún empresario. Sí lo es la perseverancia, pero esta requiere ser elástico y moldeable para que perseveremos en un objetivo concreto y no en la forma en que lo conseguiremos. Un mal resultado no debe ser jamás para ti algo tan negativo que te lleve a renunciar a tu negocio, a tus sueños. En cambio, debe convertirse en el aprendizaje que fue necesario para obtener la experiencia que te llevará al éxito.
Imagina el siguiente laberinto:
En este tenemos la IDEA y el OBJETIVO que quieres obtener. Muchos interpretarían como un fracaso el haber tomado un camino errado y no conseguir llegar al objetivo planteado. Un verdadero emprendedor tomará este camino errado como un aprendizaje para no volver a cometer el mismo error y regresará hasta el inicio para volver a comenzar, aplicando el “PLAN B”:
Y bien, ya mucho más avanzado en el camino volvemos a encontrarnos con un obstáculo que nos impide continuar avanzando y lograr el objetivo propuesto. No te creas que esto no le sucede hasta a los más grandes. Muchas veces las multinacionales han debido echar pie atrás y regresar al punto donde han detectado el error en sus estrategias. Los más “despiertos” guardan en su memoria el camino errado para no volver a entrar en esa sección del laberinto, decisión que les evitará innumerables dolores de cabeza en el futuro. De esta forma, lo que para algunos es considerado como “fracaso”, para otros es experiencia. Los emprendedores tenemos la habilidad de transformar cualquier mal momento en experiencias constructivas y enriquecedoras. Por ello muchas veces nos enoja tanto el que se tilde de fracaso un emprendimiento que POR AHORA no está dando los resultados esperados. Nuestra capacidad está justamente en encontrar los caminos acertados para llegar a nuestros objetivos, tal como se muestra en el siguiente gráfico:
Si observas bien esta última gráfica, observarás que una vez que logras ir descartando las secciones que te condujeron a “cometer errores”, estas experiencias te permiten ir abriendo nuevos caminos hacia el éxito (objetivos), hasta el punto de poder ver con bastante claridad el pronto cumplimiento de tus objetivos en forma exitosa, y con varias alternativas.
La flexibilidad en nuestras mentes y la disposición a ser perseverantes y no tozudos es la forma en que siempre apuntarás al éxito basado en tu propia experiencia. No te desmoralices jamás con un “fracaso”: estos están ahí y son necesarios para que adquieras la experiencia necesaria para lograr tus metas.
Un abrazo,
Sebastián Cristi A.
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